Wendy De Los Cobos se lleva el tercer capítulo.

Ciudad de México, 25 de febrero de 2021.-Comenzó el tercer capítulo de la nueva producción de Juan Osorio. La llegada, de contrabando, de Marisol (Danka), A quien preferimos llamar simplemente Sol, causó revuelo en casa de la familia Rueda. Lalo (Emilio Osorio) logró ablandar el corazón de pollo de doña Luz (Diana Bracho), quien aceptó que la desconocida jovencita se quedara a vivir, algunos días, en su casa. Sin embargo, Regina (Eva Cedeño), puso el grito en el cielo y exigió que la visitante buscar a otro lugar para vivir.

Doña Luz y su hija, discutían sin mayor disimulo. De pronto, Regina le echó en cara qué su casa estuviera invadida con tantos huéspedes, entre ellos su tía Ponchita (Wendy De Los Cobos), quien alcanzó a escucharla y se armó el dramón. La mujer dejó atrás su carácter simpático y chistoso y se volcó en una serie de reclamos para crear la escena más tensa del capítulo.

“¡Así que nos ves como unos arrimados!”, reclamó y al borde del llanto, empezó a enlistarle todo lo que ella había ayudado a su madre, en el cuidado de sus hijos. “Yo he hecho equipo con tu mamá para alimentarlos. Son estas las manos que lavan esa ropa tan fina que tú te pones. Tú nunca has tenido que preocuparte por tener tus cosas“. Aquí, como anotación personal, debo comentar que mi padre añadió: “Mira, ¡se parecen a la familia de mi mamá… Igualitos!”.

Y el drama fue relajado con una escena chusca. Sol tuvo mareos y náuseas, lo que originó que la familia sospechara de embarazo. “Soy casto y puro“, le juró Lalo a su madre. Por supuesto, la historia resultó más que familiar en varios de los hogares.  Otra buena parte del episodio se lo llevó esta joven pareja, cuando la recién llegada va a la recámara de Lalo para despertarlo y le hace una travesura.

En la segunda mitad, aparece el protagonista juvenil, Patricio (Mane De La Parra), pesado como él solo, pero contento por qué su padre, don Carlos (Julián Gil), le asignó un proyecto. Patricio saca su as bajo la manga y le pide a su padre, asignarle a Regina como su secretaria, situación que a esta última le desagrada. De no ser por esta anécdota, no nos hubiéramos acordado de pato. ¡Ojo con eso!

Al final, doña Luz se desencaja con la aparición de un sospechoso mensaje que acompañaba al regalo que había recibido una noche antes. “Para que guardes las joyas que no pude darte“. Al parecer, alguien de tu pasado está apunto de regresar y las cosas no son como siempre creíste, querida Luz.

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