Resumen del segundo capítulo de Mi marido tiene + familia

El día no es el mejor para Julieta (Zuria Vega), quien además de lidiar con la llegada de su nueva jefa, Susana Córcega (Susana González), también le imponente carácter. Ya en casa sostiene una discusión con su esposo Robert Cooper (Daniel Arenas), quien al comentarle sus planes de tomar una actualización para su carrera como médico, la hace explotar y los reclamos son mutuos. Luego llega la reconciliación. Tras una complicada noche, Julieta acude puntual a la cita con su nueva jefa, quien le informa de la visita de unos inversionistas y de la necesidad de que toda la empresa Cklass funcione a la perfección. Susana le recrimina que los juguetes y alebrijes estén retrasados y Julieta le responde que no hay nada que temer, pues las piezas deben llegar durante la mañana. Las dificultades no terminan, pues además de que Julieta descubre que las referidas piezas llegan rotas, su hija Blanquita no para de llorar y llama la atención de Susana y, de paso, de los inversionistas.

Para Susana, las cosas tampoco están fáciles. Su madre, Crisanta (Carmen Salinas) le dice que su hijo menor, Sebastián (Rodrigo Pérez ‘Canelito’) se está saliendo de control. En otra escena, el pequeño le reclama no cumplir como madre y horas más tarde, el hijo mayor, Axel (Gonzalo Vega Jr) le recrimina su ausencia de años, mientras ella se justifica con el argumento de haber sido absorbida por el trabajo. Antes del desolador panorama, Susana le pide a su padre Tito (Carlos Bracho) un abrazo. La escena es de las más emotivas del episodio.

Para Tito, la situación tampoco es fácil. Ante la reaparición de Imelda (Silvia Pinal), no es capaz de callar y comparte su verdad con su nieto Axel: “Tengo otra familia”, le dice el abrumado hombre al joven ortopédico. Por su parte, Imelda se muestra intranquila y, aunque no tiene la certeza de que el hombre con el que se encontró sea su esposo Canuto Córcega (Carlos Bracho), quien la abandonó 50 años atrás, la incertidumbre le ha robado el sueño.

En la misma casa de doña Imelda, ocurre otro drama. Su hijo Eugenio (Rafael Inclán) enfrenta una fuerte depresión mientras su esposa Blanca (Diana Bracho) trata de sacarlo adelante. Posteriormente, Blanca no aguanta más y se derrumba al tiempo que le dice a su cónyuge que ella también se encuentra deprimida. “Yo también extraño a mis hijas”, le dice llorando. Por la noche, ante el insomnio de ambos, ella está a punto de irse a dormir en otra habitación, pero él insiste y logra retenerla, aunque a cambio tendrá que aceptar la colocación de un costalito de semillas como una terapia para conciliar el sueño.

Joel O’Farrili / LatinShowNews.com

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