A pesar del accidente, José Manuel Figueroa siguió cantando para honrar a su padre

Ciudad de México, 30 de junio de 2018.- Para José Manuel Figueroa, la caída que sufrió junto con su caballo llamado ‘El Gardel’, mientras ofrecía un jaripeo en el estado de Chiapas, resultó la oportunidad perfecta para honrar a su padre, el fallecido Joan Sebastian, quien durante más de un año realizó su última gira formal titulad ‘La última maroma’, montado en su cuadrilla de equinos, a pesar de la prohibición médica y de los fuertes dolores provocados por el cáncer de huesos que finalmente le quitó la vida.

“Definitivamente, el haber cantado ayer con el dolor que traía y sangrando, me remontó mucho a mi padre, a lo que pudo haber sufrido en el escenario, en aquellos momentos donde él vivía con ese dolor de huesos, entonces fue como involucrarlo y entregar todo al público. Me queda claro que mi padre es un gran ejemplo de vida para trabajar”, declaró Figueroa a los micrófonos de LatinShowNews, durante su llegada al aeropuerto capitalino.

Con lentes obscuros para ocultar el moretón propiciado por el accidente, el entrevistado explicó lo ocurrido. “Donde hicieron el ruedo, estaba muy resbaloso. El espectáculo estaba empezando, cuando el caballo se resbaló. Cayó, quiso pararse rápido e hizo un cabezazo, yo traté de pararlo y me dio un cabezazo”.

Como consecuencia, el intérprete de ‘Rosas y espinas’, sufrió una herida en la frente, misma que fue atendida de forma inmediata, aunque no aceptó que le realizaron ningún tipo de procedimiento, pues prefirió hacer atendido por un amigo cirujano.

El también empresario descartó consecuencias legales por la reparación de daños.  “En parte, también es culpa mía porque no fui tan exigente con la logística y, a lo mejor mi gente tampoco me dijo lo peligroso que estaba. Fue un accidente y hubo  varios factores”.

Respecto al animal, a quien Figueroa considera como su caballo estrella, permanecerá retirado de los espectáculos durante al menos medio año, pues alcanzó a lastimarse con una de las herraduras.  “Hay que cuidarlo mucho, pues por obvias razones no tiene la higiene apropiada y hay que espantarle las moscas y protegerlo de la viruta en la que duerme”.

El Gardel es un caballo de raza española, con aproximadamente siete años de edad, explicó su propietario.

Joel O’Farrili / LatinShowNews

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