Recordándote… Magda Guzmán

Aún recuerdo cuando la conocí. Fue durante la primera visita que hice a Televisa, San Ángel, en aquel 1999. De pronto, la mujer que se encargaba de guiarnos, nos llevó al foro donde entonces grababan la telenovela ‘Infierno en el paraíso’, no sin antes advertirnos que estaba prohibido solicitar autógrafos, fotografías o siquiera dirigir un saludo a cualquiera de las estrellas.

Entonces, cuando estábamos a punto de ingresar, vi su silueta. Ahí estaba ella, con paso firme, pero tranquilo,  acompañada por una asistente y una ligera sonrisa que contrastaba con el rostro serio de Silvia Derbez, a quien nos habíamos encontrado metros atrás. “¡Es Magda Guzmán!”, le dije, casi en secreto, a mi madre. Yo tenía 13 años, pero ubicaba perfectamente a los actores, gracias a las muchas horas que ya entonces había estado frente al televisor y a las revistas que me compraban semanalmente.

Quien sabe si por esa sencillez que la caracterizaba y que años después yo descubriría en forma muy directa o porque la mirada que le dirigí fue muy notoria. El caso es que, cuando nos cruzamos en el camino, ella soltó una sonrisa más pronunciada, me miró fijamente y dijo “buenas tardes”, yo respondí con la misma frase y agregué un “señora”, como señal de respeto.

Aquel saludo se quedó para siempre en mi memoria y exactamente 10 años más tarde, yo mismo me encargaba de contarle la anécdota a la primera actriz. Por aquel entonces, doña Magda grababa En nombre del amor y a veces tenía que esperar largos ratos en lo que llegaba su turno, pues recuerdo, que era muy puntual. Por mi parte, pasaba muchas horas a la semana en los foros, realizando prolongadas guardias, cubriendo los eventos internos y generando entrevistas.

La mezcla perfecta. Una primera actriz con varios minutos de sobra, dispuesta a ser entrevistada y un joven reportero, dispuesto a conocer la mayor información posible de sus estrellas. Así pasamos varias tardes, sentados en unas sillas de plástico que entonces había afuera del foro ocho, en el sótano de Televisa. Yo haciendo cualquier cantidad de preguntas y ella con una paciencia y tolerancia absoluta, siempre con su sonrisa.

Recuerdo que más de una vez, la vi con pants y unas trenzas recogidas, supongo (porque ya no me acuerdo), eran parte de su personaje. Como el personal de la telenovela que se encargaba de acompañarla, ya sabía que mis entrevistas largas, algunos asistentes se iban durante un rato, regresaban y se topaban con la sorpresa de que los cuestionamientos seguían. Muchas fueron las preguntas, las anécdotas y los relatos que tuve el privilegio de escuchar,  a veces acompañados de un par de latas de Coca-Cola. Mi mayor fascinación era descubrir la enorme humildad con la que esta mujer se dirigía por la vida.

Durante esos meses, le tomé mucho cariño y una vez más, comprobé la grandeza de esos maestros que, desafortunadamente, se están acabando. Magdita, mi señora o doña Magda, eran las formas de llamarla, aunque yo nunca le dije mi nombre. De esas jornadas, atesoro lindos recuerdos, su eterna sonrisa y su dulce mirada.

El día que concluyó las grabaciones en la historia protagonizada por Sebastián Zurita y Allison Lozz, se despidió de mí con un abrazo y un beso en la mejilla. Nunca más platicamos directamente en aquella época, pero su voz, su carisma y su eterna paciencia con este novato reportero, la llevo siempre. Hasta donde esté, un nuevo beso.

Joel O’Farrili / LatinShow News

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